Ir al contenido principal

Perfiles de tu recuerdo

Místico,
ya no hay nada que merezca esta palabra.

Fuiste devoto de mi nombre,
santo en éxtasis 
que eleva su espíritu redimido,
comulgando cada noche
el verbo de mi boca.
Nací cuando llegaste
con tus palabras de enamorado.
Abriste mis ojos
con el aliento divino 
que emanaba tu deseo,
recibiendo de ti 
lo que nunca me fue dado.
Cambiaste la dirección de mis pasos
y, como una niña,
fui descubriendo caminos,
de tu corazón, inexplorados.

El celador de mis actos,
de mis pensamientos y sueños,
el que sufría las horas coleccionando relojes
que ,a sabiendas o no,
marcaban el resto de su existencia.
El que tanta huella dejó en mi
ya no despliega sus alas 
sobre el cielo de las miradas.

¡Maldita sea la noche
que te alejó de mis ansias!
¡Maldito aquel frío infinito que te llevó
sin que yo pudiera hacer nada!


"Paraiso perdido" de Dariusz Zawadzki, Polonia.