Las noches son una cadena
de oscuridades impresas,
una ausencia de tus besos,
una ladera hacia el norte,
la catedral de mis excesos.
Aquellas avenidas largas,
susurros de nuestras esquinas,
muerden las horas de luna
donde cada diente
es un puente
para cruzar a tu orilla.
Mis deseos
ya no son de este mundo.
El olvido
es una falacia,
una resignación ingrata,
una caja de guadañas,
una invención sin autor
colocada sobre mi cara.
Perpetúo con mil razones
esta orgía de introspecciones
que jadea en las mazmorras,
donde heces y grilletes
disimulan sus estrecheces...
y cada noche
eslabones oscuros,
y argollas donde amarrar
impresas palabras.
de oscuridades impresas,
una ausencia de tus besos,
una ladera hacia el norte,
la catedral de mis excesos.
Aquellas avenidas largas,
susurros de nuestras esquinas,
muerden las horas de luna
donde cada diente
es un puente
para cruzar a tu orilla.
Mis deseos
ya no son de este mundo.
El olvido
es una falacia,
una resignación ingrata,
una caja de guadañas,
una invención sin autor
colocada sobre mi cara.
Perpetúo con mil razones
esta orgía de introspecciones
que jadea en las mazmorras,
donde heces y grilletes
disimulan sus estrecheces...
y cada noche
eslabones oscuros,
y argollas donde amarrar
impresas palabras.
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| "Furit aestus", óleo de Roberto Ferri. Italia. |
