Era el principio del verano
y allí, al fondo
no existía otro mundo paralelo
sino la entrada principal de nuestros sueños.
El viento quería llevarme a tu lado
pero el azul del cielo me había atrapado.
Las espigas sencillas que adornan el campo
saben muy bien de lo que hablo.
- Viento, qué le hiciste a la tarde.
- Ya no me acuerdo, sólo se que te oía
pero muy lejos.
- Sol, qué le hiciste a la tarde.
- Yo tampoco lo recuerdo, sólo te vi pasar
fugazmente entre tus lamentos.
- Yo tampoco lo recuerdo, sólo te vi pasar
fugazmente entre tus lamentos.
- ¿Y vosotras también os habéis olvidado?
- Nosotras si el viento sopla
nos balanceamos
y si el sol reluce
mudamos el verde por el dorado,
¿de que tenemos que acordarnos?
- Nosotras si el viento sopla
nos balanceamos
y si el sol reluce
mudamos el verde por el dorado,
¿de que tenemos que acordarnos?
