Abril,
has pasado cómo una daga
sobre la piel ingenua de un infante
dejándome seca en el silencio sin lluvia
Ahora, que ya te marchas
y te llevas la sonrisa de los lirios
has pasado cómo una daga
sobre la piel ingenua de un infante
dejándome seca en el silencio sin lluvia
de los que vieron tu luz por vez primera.
No he podido sentarme bajo los brillos
No he podido sentarme bajo los brillos
que cuelan sus dedos por entre tus ramas,
ni supe enfrentarme a la materia blanca
ni supe enfrentarme a la materia blanca
que soporta este espejo.
Ahora, que ya te marchas
y te llevas la sonrisa de los lirios
