A cada cual he de ponerlo en su sitio,
como hace una madre
al recoger el cabello de la rosa,
al ordenar las especias,
al disponer a los esperados comensales
frente al pezón de su vientre.
A cada cual he de ponerlo en su sitio
porque a veces no se donde los dejo
y aún teniéndolos tan cerca
no son míos ni de nadie.
Sentires desordenados,
sentires descolocados
en el pecho de mis cejas.
Resbalan sobre el hielo
de este vaso que dejaste
al parar la frecuencia,
al detener los sorbos y
las, a penar, etílicas primaveras
que no serán felices en otoño
cuando el color de esta sombra
sea un sonido
en el cristal,
una mínima situación
en la garganta de un día sin comenzar.
como hace una madre
al recoger el cabello de la rosa,
al ordenar las especias,
al disponer a los esperados comensales
frente al pezón de su vientre.
A cada cual he de ponerlo en su sitio
porque a veces no se donde los dejo
y aún teniéndolos tan cerca
no son míos ni de nadie.
Sentires desordenados,
sentires descolocados
en el pecho de mis cejas.
Resbalan sobre el hielo
de este vaso que dejaste
al parar la frecuencia,
al detener los sorbos y
las, a penar, etílicas primaveras
que no serán felices en otoño
cuando el color de esta sombra
sea un sonido
en el cristal,
una mínima situación
en la garganta de un día sin comenzar.
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| Arte digital de Chiara Bautista (México), ilustradora conocida cómo Milk y residente en Tucson, EEUU. |
