Ya el amor no tiene pan que echarse a la boca,
lo queréis de invernadero,
como injertado,
a la medida de vuestro uñero
y ese más que llamarlo amor
solo es falso deseo,
capricho de flores secas
donde escupir vuestros sueños;
lo estáis matando de hambre
porque no escucháis sinceros.
Aunque hubiera mil catecismos
preferiríais el más huero.
¡Ay, amor, que débil y frágil te veo!
lo queréis de invernadero,
como injertado,
a la medida de vuestro uñero
y ese más que llamarlo amor
solo es falso deseo,
capricho de flores secas
donde escupir vuestros sueños;
lo estáis matando de hambre
porque no escucháis sinceros.
Aunque hubiera mil catecismos
preferiríais el más huero.
¡Ay, amor, que débil y frágil te veo!
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Gian Lorenzo Bernini, detalle del grupo escultórico "Éxtasis de Santa Teresa", en la Iglesia de Santa María de la Victoria, Roma 1647-1651. |
