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Los que vienen con la noche

Existen invasores del alma,
crepúsculos depredadores que azotan los sueños,
esos que viven dentro de la botella
que un día lanzamos a los mares del tiempo.

Llegan y hacen suya toda esperanza,
y con sus gritos decapitan y mutilan,
y con sus lanzas ensordecen a las aguas silenciosas
que amamantan a la noche.

Para muchos es imposible hacerles frente.
Los hijos de la necesidad
se precipitan al oscuro pozo de los aliados,
peones de un juego sin estrategia
que no encuentran en este combate
armas con las que defenderse.

Otros, hemos aprendido,
anacoretas incomprendidos,
y nuestra capacidad de defensa
es un hilo de injerencia 
entre lo que acontece 
y lo que no concebimos.

Nos adentramos en sus dominios
acercándonos a lo abstracto,
cambiando sus cosas de sitio;
exploramos sus conciencias
abriendo puertas secretas
con el poder del instinto,
el mismo que utilizamos despiertos
protegiendo a nuestros hijos.

Y es así como vencemos
a esas sombras aulladoras, 
improvisando en los sueños,
acechando,
viviendo como guerreros
que defienden su libertad.


Miniatura de Ronald Companoca, Arequipa (Perú) 1981.