Tus caballos beben
en la alberca de mis senos
en la alberca de mis senos
y el reflejo de sus crines
es una tarde de enero
es una tarde de enero
que se prolonga hasta cielos
que ya no puedo admirar.
que ya no puedo admirar.
Vienen, beben y se van
coloreando mi escote
con el tañido de su trote,
con el tañido de su trote,
alborotando la espuma
de las ondas de mi pluma.
de las ondas de mi pluma.
Se van, duermen y vuelven
reavivando la locura
de esta tregua cruel y oscura,
de esta tregua cruel y oscura,
imperando en la pradera
de este ser que aún te espera.
de este ser que aún te espera.