Existe una frontera
que los guerreros del fracaso quisieran penetrar.
Por instantes, una mala copia de lo que fui,
deja de vigilar los accesos debilitados por tu ausencia,
y arremeten con estrépito en las salas diáfanas del pensamiento
golpeando las paredes sin llegar a derribarlas.
Pero, no obstante, el volumen del adversario es considerable
y en ocasiones temo que abra una brecha en estos muros,
cargando en las alas del olvido el propósito de mi defensa:
ser la que gravita sin perder su órbita.
Es tan liviana la línea
y arremeten con estrépito en las salas diáfanas del pensamiento
golpeando las paredes sin llegar a derribarlas.
Pero, no obstante, el volumen del adversario es considerable
y en ocasiones temo que abra una brecha en estos muros,
cargando en las alas del olvido el propósito de mi defensa:
ser la que gravita sin perder su órbita.
Es tan liviana la línea
