He dejado a la tristeza
mirando al mar de la desolación
y he regresado sin pausas
y sin remordimientos.
Cabe esperar que algún día
entiendas
que ese canto de sirenas
es el latir de este pobre corazón.
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| Pintura acrílico sobre lienzo de Chucke E. Bloom, Ohio (EEUU) 1969. |