Ya no me deja el sol
ver tu cara por la mañana,
sus rayos tropiezan
con el oscuro de mi espalda;
y quiero tener ojos
que miren al suelo
por si acaso en algún charco
diviso tu reflejo.
Esta ceguera prestada,
muda, de ecos amarillos,
ha echado las cortinas
para no oír lo que escribo.
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| Catrin Welz-Stein, Alemania 1972. Arte digital. |
