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La angustia

Cuando llega está hora
y la otra, más la que se queda atrás,
es cuando más lo siento.
A un lado los mocos 
y un sin fin de lamentos,
que no son pocos y en cierto ruines,
como este verso que inconsciente
me está perdiendo el respeto,
me está endemoniando a cada golpe,
a cada palpitar confuso
de corazones lerdos y vagos.

Luego, tras de mí,
la falsa respuesta a todo lo creado,
a todo lo que creemos,
y como saliendo de una gran fiesta,
la muerte, borracha y despeinada,
vaga de esquina a esquina,
sin torcer, sin ahogarte de pronto 
para no hacer daño.
Te suben los calores a la cara,
se te hielan los pies calzados,
y por fin el grito sordo
como la "p" de parásito,
como la "p" de puta,
como la "p" de impuro
que se queda a mitad 
para que la oigan menos,
para que no se le note el desprecio.
 
Cuando llegan estos días 
cargados de nada
vacíos de cosas,
es cuando más lo siento.
Siento cómo me rebajo,
me arrastro y lloro,
repitiéndome por repetirme:
"No lo hagas"
...luego 
la angustia...
 

-1982- (Vivir en un mundo de falsedades)


Santiago Caruso, Ilustrador de vanguardia.
Argentina 1982.